La inspiración analógica

 

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Conforme vamos experimentando lo que comprende el acto de crear, es posible distinguir, que la acción de dejar que las ideas deriven, es sólo la mitad del proceso creativo.

Advertimos así mismo, que en la otra mitad – la metodológica- existe una clara división en tres fases principales: la de inspiración – en la que tenemos ese primer contacto con los factores que pertenecen a un determinado proyecto- la de la ideación – donde volcamos esos factores en un plano de materialización de la idea – y finalmente la implementación, la puesta en escena.

En ese avance, la experiencia nos aporta mecanismos de refinamiento no solo para el proceso global, sino para cada una de estas fases. Ciertos eventos que se llevan a cabo en Deestinto, suscitaron una necesidad sobre reflexionar sobre esta primera fase: la de la inspiración.

Lo que impulsa una idea, no puede ser determinado de manera sistemática. Esto es porque la diversidad de variables que intervienen en su generación- desde el contexto histórico y cultural, hasta las condiciones de quien crea – reúne notas particulares tanto para cada individuo como para cada uno de los procesos que se llevan a cabo.

Pero muchos de los que compartimos un modo de vida en el que la realidad virtual y la realidad tangible se entrecruzan de manera constante, coincidiremos que con la inmensa cantidad de recursos existen en línea, los soportes más bien digitales son los primeros en ser consultados y tomados en cuenta para nutrir las ideas.

Esto, sumado al ritmo de vida que implican ciertas actividades del orden creativo, resultan a menudo, en una indiferencia a los soportes analógicos y su aporte, en concreto, publicaciones impresas como libros y revistas.

Este tipo de conflicto recuerda necesariamente al tan discutido disyuntiva entre la lectura en soportes digitales y la de papel. En el marco de discusión, se encuentra este artículo sobre un estudio de la universidad de Noruega, en donde se comprueba, que aquellos expuestos a una lectura en formatos digitales, terminan reteniendo un considerable porcentaje menor de detalles sobre la trama de los textos que aquellos que siguen la misma narrativa en formatos impresos.

“El sentido táctil de la experiencia suma”

Esto corresponde según Morgen, quien lidera el estudio, a que sumado al aporte visual, el sentido táctil de la experiencia suma, en el sentido de progresión que se tiene en el texto lo que permite conectar ideas de forma más solida.

Del mismo modo, cuando nos enfrentamos a una referencia visual en formatos analógicos, podemos enfocarnos de una manera diferente y filtrar de ella elementos que podrían pasar desapercibidos en la vorágine de la exploración digital. Nuestra ampliación sensorial entonces puede aportarnos, en muchos casos, profundidad y claridad.

Un proceso de inspiración que pueda entonces, hallar ese balance entre una faceta de la experiencia y la otra, resultará sin duda, una exploración de alto valor y en un paso esencial para lograr resultados efectivos.

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